29/5/19

Aprendiendo de Judá, hijo de Jacob


TEXTO BÁSICO DE ESTE ESTUDIO
Gn 38:1-30; Aconteció en aquel tiempo, que Judá se apartó de sus hermanos, y se fue a un varón adulamita que se llamaba Hira. 2 Y vio allí Judá la hija de un hombre cananeo, el cual se llamaba Súa; y la tomó, y se llegó a ella. 3 Y ella concibió, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Er. 4 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Onán. 5 Y volvió a concebir, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Sela. Y estaba en Quezib cuando lo dio a luz. 6 Después Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Tamar. 7 Y Er, el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Jehová, y le quitó Jehová la vida. 8 Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano. 9 Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano. 10 Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y a él también le quitó la vida. 11 Y Judá dijo a Tamar su nuera: Quédate viuda en casa de tu padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: No sea que muera él también como sus hermanos. Y se fue Tamar, y estuvo en casa de su padre.
12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá. Después Judá se consoló, y subía a los trasquiladores de sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hira el adulamita. 13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas. 14 Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer. 15 Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro. 16 Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora llegarme a ti: pues no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me darás por llegarte a mí? 17 El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo envíes. 18 Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano. Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él. 19 Luego se levantó y se fue, y se quitó el velo de sobre sí, y se vistió las ropas de su viudez. 20 Y Judá envió el cabrito de las cabras por medio de su amigo el adulamita, para que éste recibiese la prenda de la mujer; pero no la halló. 21 Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera de Enaim junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera alguna. 22 Entonces él se volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera. 23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que no seamos menospreciados; he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la hallaste.
24 Sucedió que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y ciertamente está encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada. 25 Pero ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: Del varón cuyas son estas cosas, estoy encinta. También dijo: Mira ahora de quién son estas cosas, el sello, el cordón y el báculo. 26 Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la conoció.
27 Y aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí había gemelos en su seno. 28 Sucedió cuando daba a luz, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Este salió primero. 29 Pero volviendo él a meter la mano, he aquí salió su hermano; y ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Y llamó su nombre Fares. 30 Después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y llamó su nombre Zara.
INTRODUCCIÓN
Motiva la realización de este estudio una predicación que escuché sobre el capítulo 38 de Génesis. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los que la hayan escuchado o la escuchen en el futuro la calificarán de excelente en todos los aspectos. Mi primera impresión también fue buena; pero cuando me paré a reflexionar detenidamente sobre su contenido observé ciertas incongruencias, que luego abordaré.
En base al citado texto, el autor de la predicación establece una serie de paralelismos entre las experiencias vividas por Judá y las que son susceptibles de acontecerle a un creyente cristiano en cualquier lugar o momento de la historia. De manera acertada, cada aplicación a los creyentes extraída de la vida de Judá la refuerza generalmente con el acompañamiento de otros textos bíblicos. Y por otra parte, su exposición del tema es brillante. Así que no hay nada que objetar en este sentido.
Pero en su afán por obtener analogías y aplicaciones a la vida cristiana, creo que se excedió al sacar algunas conclusiones que podrían extraerse de otros textos de la Biblia, pero que no cuadran bien con este pasaje. Por otra parte, en uno de los puntos expuestos, el predicador realizó una explicación acorde con la doctrina calvinista de la salvación con la cual discrepo.
Todas estas cuestiones las iremos viendo a continuación.
LA SEPARACIÓN DE JUDÁ DE SU FAMILIA
Judá se apartó de sus hermanos, que vivían, junto con su padre Jacob, en tierra de Canaán (Gn 37:1), concretamente en el encinar de Mamre, al lado de Hebrón (Gn 14:13; Gn 35:27).
Gn 37:1; Habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre, en la tierra de Canaán.
Gn 14:13; Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.
Gn 35:27; Después vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac.
Así que, Judá se alejó de su familia y se fue a vivir a la región de Adulam, donde estaba la célebre cueva que cobijaría muchos años después a David (1 S 22:1), la cual se halla relativamente cerca de Hebrón en dirección sudeste, y más cerca aún de Belén (2 S 23:13-16), con la que limita por el nordeste.
1 S 22:1; Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él.
2 S 23:13-16; Y tres de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim. 14 David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos. 15 Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta! 16 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová…
ANALIZANDO LAS CONSECUENCIAS DEL ALEJAMIENTO
Según el citado predicador que mantengo en el anonimato, al apartarse Judá de sus hermanos y alejarse de su padre Jacob, se fue enfriando y endureciendo su corazón hasta llegar a comportarse como los impíos, que no conocen a Dios. Eso es lo que suele ocurrir cuando los cristianos se apartan de sus hermanos, dejando de congregarse; de ahí la exhortación de la Palabra a no hacerlo (He 10:24-25). Al dejar de relacionarse y compartir el amor con sus hermanos en la fe, surge un vacío que el creyente trata de llenar entablando amistad con los incrédulos, como le ocurrió a Judá con el varón adulamita Hira. Así, su corazón es atraído por este mundo de maldad para hacer cosas que no convienen (Ro 1:28).
He 10:24-25; Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre
Ro 1:28; Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen...
La argumentación del párrafo anterior parece coherente, y quizá lo sea. Sin embargo, aquí se está presuponiendo que Judá y sus hermanos vivían con su padre en santo temor de Dios, siendo la causa de su errada conducta el alejamiento de su familia. Pero eso es cuestionable porque, aunque sus vidas en general son poco conocidas, la Biblia nos muestra varios casos en los que Jacob se disgustó con sus hijos por obrar en contra de su voluntad y la de Dios.
Así sucedió con motivo de la tremenda venganza de Simeón y Leví contra la ciudad hevea de Siquem, cuando el joven Hamor deshonró a su hermana Dina (Gn 34). Lo mismo podría decirse de Rubén, al mancillar el lecho de su padre, acostándose con Bilha, que era concubina de Jacob y sierva de Raquel (Gn 35:22); o de la mala fama que habían adquirido Dan, Neftalí, Gad y Aser, los hijos de Bilha y Zilpa (Gn 37:2); o de la envidia que tenían de José sus hermanos, que antes de venderlo como esclavo habían planeado incluso matarlo (Gn 37).
Por tanto, en vez de una fe profunda como la que tenía Jacob, sus hijos, con la excepción de José, no parece que tuvieran una estrecha relación con Dios, sino que más bien se conformaban con guardar ciertas normas que dan una apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella (2 Ti 3:2,5). Si esto es así, entonces aún no se habían convertido de corazón a Dios y, por tanto, Judá no se apartó de la fe, sencillamente porque no había llegado a alcanzarla. Trasladándonos al ambiente de las iglesias de hoy día, bien podríamos compararlos con hijos de verdaderos creyentes, incluso con hijos de pastores, que asisten desde niños a los cultos y participan en diversas actividades, pero aún no han nacido de nuevo.
2 Ti 3:2,5; Porque habrá hombres amadores de sí mismos… 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
Continuando con esta adaptación del texto por el predicador para extraer las aplicaciones deseadas, en su sermón censura varios comportamientos de Judá, juzgándolos desde una perspectiva actual, sin tener en cuenta las circunstancias históricas en que se produjeron y la revelación dada por Dios hasta entonces.
Por eso, no sé hasta qué punto obró mal Judá al establecer una relación de amistad con un adulamita, o por casarse él mismo y casar a su hijo primogénito con una cananea. No olvidemos que aún no había sido dada la Ley al pueblo de Israel, por lo que sólo estaban obligados a observar unos cuantos preceptos como, por ejemplo, la obligación de circuncidar a todo varón, incluyendo a cualquier extranjero que quisiera tomar por esposa a una mujer del linaje de Israel (Gn 34:14-15). Por otro lado, la familia de Jacob era como una gota en medio del océano, ya que vivían rodeados por todas partes de gente que no conocía a Jehová. De manera que, o se desposaban con los habitantes del país en el cual vivían, o tenían muy difícil, por no decir imposible, reproducirse y crecer como pueblo.
Gn 34:14-15; Y les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación. 15 Mas con esta condición os complaceremos: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón.
Porque si estos hechos fuesen malos, entonces también tendríamos que reprobar a Abraham por establecer alianza con sus vecinos amorreos (Gn 14:13), o con el rey filisteo de Gerar, Abimelec (Gn 20; Gn 21:22-24). ¿Y qué decir de su unión con concubinas, como la egipcia Agar, madre de Ismael, o Cetura, que fue madre, entre otros, de Madián? Por consiguiente, aunque la Palabra enseña que los cristianos no deben unirse en matrimonio con los incrédulos (2 Co 6:14-15), o que no deben hacer amistad con el mundo (1 J 2:15; Stg 4:4), dudo que Gn 38 sea el texto más apropiado para extraer dichas conclusiones.
2 Co 6:14-15; No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
1 Jn 2:15; No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Stg 4:4; ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Ahora bien, Judá realizó otros hechos que, sin duda, fueron malos. Tal fue el caso del incumplimiento de la obligación y a la vez promesa de entregar su hijo Sela a su nuera Tamar, que había enviudado sucesivamente de sus dos hijos mayores. También el hecho de acostarse con una ramera, o lo que viene a ser lo mismo, con su nuera, pensando que era una ramera; o su hipocresía e injusticia, al condenar a muerte por fornicación a Tamar, sin saber que era él quien la había dejado embarazada (Mt 7:1-5).
Mt 7:1-5; No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Por otra parte, y en esto concuerdo con dicho predicador, es de resaltar que Dios aceptara a la pagana y gentil Tamar entre sus elegidos para ser parte de su pueblo, porque es una figura de todos los gentiles que se arrepienten de sus pecados y creen en Cristo (1 P 2:10). Es más, no conforme con eso, Dios también quiso que fuera una ascendiente del Mesías en su linea sucesoria (Mt 1:1-3).
1 P 2:10; ...vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
Asimismo comparto con él la opinión de que Gn 38:26 indica el momento preciso en el que Judá se arrepintió y convirtió al Señor, porque en las siguientes ocasiones que lo menciona la Palabra, ya se ha vuelto a juntar con toda la familia y, tanto él como sus hermanos, se comportan de una manera radicalmente diferente a la de antes (leer en los capítulos 42 a 44 de Génesis acerca del reencuentro de José con sus hermanos).
POSIBLE INCOHERENCIA Y CONTRADICCIÓN
Pero, como ya he avanzado, discrepo con este predicador en un punto que me parece importante por su calado doctrinal.
Sostiene que al apartarse de sus hermanos y vivir entre gente pagana, la fe de Judá se fue enfriando hasta acabar comportándose como un impío. De ahí pasó a considerar que la fe de los creyentes se manifiesta por su fruto u obras (Lc 6:43-44; Stg 2:18-20). Así que la ausencia de buenas obras en una persona es una señal de que no tiene una fe viva y verdadera. Podrá decir que cree en Dios, pero si no se somete a Él y le obedece, su fe es comparable a la de los demonios; no es más que una fe muerta que no sirve para nada.
Lc 6:43-44; No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. 44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.
Stg 2:18-20; Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
Ahora bien, observar los dichos y hechos de las personas implica examinar o juzgar sus conductas. Y aunque se oye decir con frecuencia que los cristianos no deben juzgar a otros, este predicador explica correctamente por la Palabra que no debemos juzgar a la ligera (Jn 7:24), o que no debemos juzgar a los demás por las mismas cosas en las que también nosotros fallamos (Mt 7:1-2,5; Ro 2:1); pero eso no significa que no debamos juzgar, en el sentido de discernir las actitudes y hechos de las personas. Por tanto, cuando alguien participa habitualmente con los impíos en sus malas obras, es lícito pensar que lo hace porque es un impío, aunque afirme ser cristiano, ya que, como hemos recordado antes, “cada árbol se conoce por su fruto”.
Jn 7:24; No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
Mt 7:1-2,5; No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido... 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Ro 2:1; Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.
Si bien estoy de acuerdo con lo expuesto en el párrafo anterior, no lo estoy con la siguiente cuestión que también abordó. Dijo que, así como Dios trajo de vuelta a casa a Judá, porque es un hijo de la promesa hecha a Abraham, también hará lo mismo con todo aquel que, habiendo nacido de nuevo, se aleje de Él. Según este predicador, un verdadero hijo de Dios podrá apartarse de su Padre y vivir perdidamente durante cierto tiempo, pero antes o después el hijo pródigo siempre acaba regresando a casa (Lc 15:17-20).
Lc 15:17-20; Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20 Y levantándose, vino a su padre
Mi principal objeción a esta predicación se refiere precisamente a este punto. En primer lugar, para un mejor entendimiento de la parábola del hijo pródigo tenemos que fijarnos en su contexto. Esta parábola, junto con las de la oveja y la moneda perdida, fue dada en respuesta a la murmuración de los fariseos y escribas, porque Jesús se juntaba e incluso comía con los publicanos y pecadores para predicarles el evangelio del reino de los cielos (Lc 15:1-3). Por tanto, con independencia de su aplicación y extrapolación a los creyentes a lo largo de la historia, estas parábolas se referían tanto a los que en Israel se consideraban justos, como era el caso de los escribas y fariseos, como a los que éstos tenían por pecadores.
Lc 15:1-3; Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. 3 Entonces él les refirió esta parábola
Lo que me parece más significativo de esta parábola es, que a pesar de que eran hijos de Abraham según la carne, muchos estaban perdidos, porque se habían alejado de Dios y entregado al pecado, por lo cual necesitaban volver a la case del Padre, quien siempre está dispuesto a perdonar y recibir con los brazos abiertos a los que se arrepienten. Dios habla por su Espíritu a los hombres, a través de sus conciencias, para que vuelvan en sí, como hizo el hijo pródigo (Lc 15:17); pero vemos que, como sucedió con éste, el Padre no retiene a nadie a la fuerza, ni obliga a nadie a venir a Él. Y, por otra parte, no puede haber vida eterna separados de Dios, porque es el dador y sustentador de la vida; de modo que ésta fluye sólo a través de Él. Por eso el padre dijo que al irse de casa, su hijo se había perdido y estaba muerto (se refiere lógicamente a la muerte espiritual); pero al regresar a su presencia, inmediatamente fue hallado y revivió (Lc 15:24). ¡Lástima que los escribas y fariseos, a semejanza del hermano mayor del hijo pródigo, no quisieran participar del gozo que hay en los cielos por cada pecador que se arrepiente! (Lc 15:7,10,27-32).
Lc 15:24; ...porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Lc 15:27-32; Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. 28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. 31 El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Lc 15:7,10; Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento… 10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente
Continuando con esta reflexión, vemos en la Biblia que lamentablemente no siempre los hijos pródigos vuelven, tal como afirma este predicador. En el caso de Judá fue así; lo mismo que en el de David, otro ilustre antepasado del Mesías; o en el caso de Manasés, que después de exceder en maldad a todos los que lo habían precedido, al verse destronado y llevado cautivo a Babilonia, se arrepintió. En muchos otros casos de ascendientes de Cristo que durante toda su vida o en alguna fase de ella hicieron lo malo delante de Dios, entre los que podemos incluir a Salomón, Roboam, Abías, Joram, Acaz, etc, quizá se hayan arrepentido al final de sus días, pero no podemos asegurarlo. Y por último, sabemos de al menos una persona que igual que Judá era hijo de la promesa y ascendiente del Mesías, el cual vivió impíamente hasta el final de sus días sin arrepentirse, tal como dice la Palabra: se trata de Amón, hijo de Manasés. Por tanto, este caso desmonta el argumento de que el hijo pródigo siempre retorna a la casa del padre.
Por otra parte, si aceptamos que un verdadero cristiano puede ser que se aparte de Dios por tiempo indefinido, pero que siempre acaba arrepintiéndose y volviendo a Él, entonces no se puede considerar impío a nadie, porque podría tratarse de alguien nacido de nuevo que esté produciendo circunstancialmente mal fruto, al coincidir con una fase de su vida en la que permanece alejado de Dios. Sin embargo, recordemos que la Palabra enseña que a las personas se las conoce por sus frutos (Mt 7:15-16; Jn 10:37-38; Jn 14:11); de manera que si alguien se comporta de manera persistente como un impío, es porque es un impío.
Mt 7:15-16; Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis
Jn 10:37-38; Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. 38 Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
Jn 14:11; Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
El referido predicador sostuvo esto mismo, al referirse a la necesidad de juzgar o discernir las conductas de los hombres. El problema es que defendió esto y a la vez lo contrario: que un hijo de Dios puede vivir temporalmente apartado de Él. Eso me parece que es una incoherencia, porque daría pie a juzgar erróneamente a alguien como un incrédulo por sus malos frutos, cuando en realidad no se trata de un incrédulo, sino de un verdadero hijo de Dios cuyo comportamiento se asemeja al de los incrédulos, simplemente porque está atravesando una etapa crítica de su vida, una mala racha.
En resumen, no comparto la creencia calvinista según la cual una persona nacida de nuevo no puede apartarse definitivamente de Dios y caer de la gracia, aunque por flaquear su fe pueda hacerlo temporalmente. Creo, por el contrario, que un creyente genuino puede descuidar su salvación y apartarse de Dios; no sólo de forma provisional, sino también definitivamente y para siempre.
Por último, a fin de evitar cualquier malentendido, quiero aclarar que al hablar en este estudio de alguien apartado de Dios, no me estoy refiriendo a una persona que sucumbe a la tentación y cae en pecado, del que luego se arrepiente al ser redargüida por el Espíritu Santo; sino a alguien que permanece impasible en el pecado (para quien desee conocer mi posición respecto al calvinismo, ésta se halla amplia y claramente expuesta en mi estudio “Refutando el calvinismo”, publicado en mi blog http://amar-la-verdad.blogspot.com/).
CONCLUSIÓN FINAL
La predicación que escuché sobre la persona de Judá, a la cual me he estado refiriendo desde el principio, contiene una serie de interesantes reflexiones y aplicaciones espirituales que sin duda son provechosas. Pero eso no quita que pueda haber alguna parte de la exposición con la que no estemos de acuerdo, tal como le ha ocurrido a un servidor. No se trata, ni mucho menos, de criticar para desprestigiar, sino de seguir la recomendación del apóstol Pablo a los tesalonicenses: “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Ts 5:21).
Gracias por seguirme hasta aquí, querido lector.
Que Dios lo bendiga.

27/4/19

Espíritus encarcelados


TEXTO PRINCIPAL

1 P 3:18-22; Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. 21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, 22 quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

INTRODUCCIÓN

Como ocurre en general con los textos de difícil comprensión, esta porción es objeto de diversas interpretaciones, algunas de las cuales amparan graves errores doctrinales que dan lugar a falsas creencias.

Hay quienes creen que cuando el cuerpo de Cristo yació en la tumba, su Espíritu se reunió con los espíritus de otras personas fallecidas para predicarles. Pero lo cierto es que ni el texto que estamos considerando ni ningún otro de la Biblia dice eso. Por el contrario, la Palabra enseña claramente que una vez que las personas mueren, ya es demasiado tarde para que se arrepientan y sean perdonadas, por lo que su destino eterno queda sellado en función de lo que hayan hecho o dejado de hacer mientras estaban vivas (He 9:27). Eso significa que no existe ningún purgatorio del que se pueda salir con la ayuda de rezos o indulgencias, tal como enseña la iglesia católica romana. Tampoco sirve de nada que los vivos se bauticen por los muertos, como hacen los mormones.

He 9:27; Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio...

Otra creencia similar sugiere que a quienes visitó Cristo en el Espíritu fue a los santos del antiguo testamento para anunciarles el evangelio eterno y trasladarlos del seno de Abraham al cielo (Lc 16:22-23). Pero tampoco aquí hay base para poder afirmar dicha remoción. Por otra parte, los creyentes del antiguo testamento, aunque no entendieran ciertas cosas que aún no habían sido claramente reveladas, fueron salvos por creer en Dios y esperar al Mesías prometido, y no por cumplir las obras de la Ley (Gá 3:11-12). Así que no era necesario que se les predicase el evangelio para que, mediante su aceptación, pudieran ser salvos, simplemente porque ya eran salvos. Y en cuanto al entendimiento de las cosas que aún nos están veladas, Dios nos las revelará a su tiempo, cuando estemos con Él en su gloria.

Lc 16:22-26; Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

Gá 3:11-12; Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

ÁNGELES QUE FORNICARON CON MUJERES, ENGENDRÁNDOLES HIJOS

Jud 6-7; Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; 7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

2 P 2:4-5,9; Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;...

Muchos estudiosos de la Palabra relacionan los anteriores pasajes de Jud 6-7, 2 P 2:4-5,9 y el siguiente de Gn 6:4, con el texto inicialmente expuesto de 1 P 3:18-22.

Gn 6:1-4; Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. 4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Mi punto de vista es que estas tres porciones están relacionadas entre sí, pero no tienen que ver con la de 1 P 3:18-22, con la que he empezado este estudio. Veamos dicha relación:

Jud 6-7 es muy claro respecto a que tanto Sodoma y Gomorra como los ángeles que no guardaron su dignidad, fueron puestos como ejemplo sufriendo un castigo eterno, en el primer caso consumidos por fuego y en el segundo encerrados en prisiones de oscuridad. Mediante la expresión de la misma manera que aquéllos” se compara a Sodoma y Gomorra con dichos ángeles, a los cuales el pronombre demostrativo aquéllos” hace referencia.

Por tanto, esta aclaración debería bastar para zanjar el debate sobre la identidad de los llamados hijos de Dios” en Gn 6:2,4, en el sentido de que los mismos son ángeles (Job 1:6; 2:1; 38:4-7) y no descendientes de Set, como muchos afirman. No sabemos si estos ángeles proceden de los que en su día secundaron la rebelión de Lucifer contra el Altísimo, o si estando entre los que habían sido leales, más tarde se corrompieron. El caso es que, a diferencia de los demás ángeles caídos, que tienen acceso tanto a la tierra para tentar a los hombres como al cielo para acusarlos delante del trono, los que forman parte de este grupo quedaron confinados por Dios en el tártaro a la espera del juicio del gran día.

Job 1:6 (Job 2:1); Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.

Job 38:4-7; ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, 7 cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios? (Nótese que estos hijos de Dios” ya se regocijaban, y por tanto existían, cuando Dios fundaba la tierra; así que no pueden ser seres humanos).

Acerca de la morada que abandonaron estos ángeles, creo que, en consonancia con 2 Co 5:1-6, ésta se refiere a su propio cuerpo y no a su residencia en las regiones celestes (Ef 6:12), tal como se suele explicar.

2 Co 5:1-6; Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. 4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. 6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor…

Ef 6:12; Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Ahora bien, como antes decía, no comparto la creencia de que los espíritus encarcelados de 1 P 3:19 corresponden a los ángeles mencionados en Jud 6 y 2 P 2:4. En primer lugar, porque no tiene sentido ni la Biblia respalda que se haya predicado alguna vez el evangelio a ángeles, sean o no caídos. También es pura especulación decir que Cristo no fue a predicarles, sino a proclamar su victoria en la cruz sobre ellos, su príncipe Satanás y la misma muerte (Col 2:15; He 2:14-15; 1 Co 15:54-55). En segundo lugar, no pueden ser ángeles los espíritus encarcelados que desobedecieron en los días de Noé, porque Dios esperaba con paciencia su arrepentimiento para perdonarlos (1 P 3:20), y sabemos que Él sólo concede tal misericordia a los hombres (2 P 3:9).

Col 2:15; ...y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

He 2:14-15; Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

1 Co 15:54-55 (Os 13:14); Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

2 P 3:9; El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Quien dio a conocer a los ángeles el evangelio eterno, dando así muestra de la multiforme sabiduría de Dios, fue la iglesia, al anunciar a los hombres las buenas nuevas de salvación por gracia y no por obras; para ello basta con que nos arrepintamos, creamos en Jesucristo y confesemos su nombre (Ef 3:8-11; Hch 3:19-20; Ro 10:8-10).

Ef 3:8-11; A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor…

Hch 3:19-20; Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, 20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado...

Ro 10:8-10; ...Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

ESPÍRITUS DE PERSONAS QUE FUERON ADVERTIDAS EN VIDA

1 P 3:18-20; ...siendo (Cristo) a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua...

Entonces, si el Espíritu de Cristo no predicó a espíritus de personas fallecidas, y tampoco predicó ni hizo declaración alguna a seres angelicales, ¿a quiénes, cuándo, dónde y cómo les predicó? Como el propio texto nos revela, les predicó a los contemporáneos de Noé mientras vivían en la tierra para que, creyendo su anuncio, se arrepintieran. Esto en lo que concierne a quiénes, cuándo y dónde Cristo les predicó. Y en cuanto al cómo, lo hizo por boca de Noé (2 P 2:5). Éste habló, como todos los santos profetas, guiado e inspirado por el Espíritu Santo (1 P 1:10-12; 2 P 1:21), el cual es enviado por el Padre y por el Hijo.

2 P 2:5; ...y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;

1 P 1:10-12; Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, 11 escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. 12 A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

2 P 1:21; ...porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

¿ESPÍRITUS ENCARCELADOS EN VIDA O AL MORIR?

Consideremos las dos posibilidades:

-PRIMERA OPCIÓN: A estas personas que oyeron en vida el llamado al arrepentimiento del Espíritu de Cristo por medio de Noé, se les llama espíritus encarcelados, porque en el tiempo en el que Pedro escribió su epístola ya habían muerto espiritual y físicamente; de manera que sus espíritus estaban recluidos en el Hades (Lc 16:22-23) a la espera de resucitar corporalmente para ser juzgados y condenados (todos, menos los ocho que fueron salvados en el arca), pues todos seremos resucitados, ya sea para vida o, como en este caso, para condenación (Jn 5:28-29).

Lc 16:22-23; ...y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

Jn 5:28-29; No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

-SEGUNDA OPCIÓN: Se les llama espíritus encarcelados porque estas personas ya estaban espiritualmente muertas en sus delitos y pecados y eran cautivas del diablo, cuando estaban en la tierra. Les ocurría exactamente lo mismo que a todos los pecadores que no se han arrepentido y creído en Cristo. Numerosos textos bíblicos apoyan esta interpretación; he aquí una pequeña muestra:

Is 61:1 (Lc 4:18); El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel (a los cautivos y presos de Satanás por causa del pecado).

Ef 4:8-10 (Sal 68:18); Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo [las partes más bajas de la tierra podrían referirse al sepulcro o, lo que me parece más probable, a que Jesús anduvo entre los humildes de la tierra como el más manso y humilde de todos (Fil 2:7-8)].

Fil 2:7-8; ...sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Col 2:12-13; ...sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,

1 P 4:4-6; A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; 5 pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. [aquí sólo puede referirse a vivos y muertos en sentido espiritual, porque en el día del juicio todos habremos resucitado corporalmente de la muerte, “unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Dn 12:2)]. 6 Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos (en el plano espiritual), para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.

Según la primera de estas dos opciones o hipótesis, teniendo en cuenta que en el tiempo en el que Pedro escribió esta carta se estaba predicando con denuedo el evangelio, el hecho de que el anterior versículo seis diga que el evangelio ha sido” (tiempo pasado) en vez de está siendo” predicado a los muertos (tiempo presente), sería un indicio de que se está refiriendo a los que murieron durante el diluvio, por rechazar previamente la advertencia de Noé que, como pregonero de justicia, los llamó al arrepentimiento.

Sin embargo, no se puede forzar el texto especulando sobre algo que el mismo no dice para llegar a la conclusión de que se refiere a los contemporáneos de Noé. En realidad el texto se limita a comparar dos clases de personas. Por un lado están las que por desobedecer el evangelio permanecen muertas en sus delitos y pecados. Y por otro, aquéllas que estaban igualmente muertas, pero que habiéndose arrepentido y creído en Jesús, pasaron a vivir en espíritu según Dios, aunque sean juzgados en la carne por los hombres y sufran persecución por causa de la justicia.

Esta interpretación la corrobora el hecho de que si bien la acción de predicar está en pasado, el propósito de la predicación está en presente (“para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios). Y naturalmente eso excluye a los desobedientes que murieron en el diluvio, porque ya no es posible que sean juzgados por los hombres pero vivan en espíritu, puesto que se hallan en el Hades sufriendo tormento, a la espera de ser resucitados para enfrentarse a un juicio condenatorio.

LOS CRISTIANOS NO SE BAUTIZAN POR LOS MUERTOS

1 Co 15:29-32; De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos? 30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? 31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero. 32 Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

En la línea argumental que está siguiendo Pablo en este capítulo, hace la observación de que incluso hay muchos paganos en Corinto que creen en la existencia de otra vida después de la muerte, como lo demuestra el hecho de que se bautizan por los muertos para que, donde quiera que ellos estén, reciban el favor de los dioses a los que invocan. Entonces, si aun los paganos creen en una nueva vida después de morir, ¿cómo vamos a negar la resurrección los que hemos sido iluminados por Cristo? Si no resucitáramos después de morir, no tendría sentido padecer tribulación por causa del evangelio. Sin embargo, la resurrección de Cristo nos garantiza que también sus seguidores resucitaremos con Él en gloria.

Así es como debemos entender los anteriores versículos, y no como lo enseña la secta pseudo cristiana de los mormones. Su errada interpretación del anterior versículo 29 es obvio que entra en contradicción con el resto de la Biblia. La Palabra de Dios enseña de forma consistente que, cuando una persona exhala su último aliento, ya no puede hacer nada para cambiar su destino eterno; ni ella ni sus allegados que aún permanecen en la tierra. Por consiguiente es inútil bautizarse por los muertos y además Dios no lo aprueba.

CONSIDERACIONES FINALES

La principal conclusión que podemos sacar de este estudio es que mientras el cuerpo de Cristo estuvo en el sepulcro, no fue, como muchos enseñan, a predicar a espíritus de personas que habían fallecido y se encontraban en el Hades. Tampoco les predicó ni declaró nada a ángeles que estaban encerrados en el tártaro. Lo que nos está indicando 1 P 3:18-20 es que el Espíritu de Cristo, o lo que es lo mismo el Espiritu Santo, les habló en la tierra a los que vivían en el tiempo del diluvio, por boca de Noé, anunciándoles que serían destruidos si permanecían en su rebeldía contra Dios.

Si las cuestiones tratadas en este estudio son complejas y difíciles de explicar, hay otras asociadas a éstas, a las que ni siquiera podemos responder, a la luz de la revelación bíblica, por más que algunos se hayan empeñado en hacerlo. Por ejemplo:

-¿A dónde fue o qué hizo el espíritu de Cristo durante los tres días y tres noches que yació en el sepulcro?

-Cuando Cristo resucitó, ¿fueron trasladados los santos del antiguo testamento, desde el seno de Abraham hasta la presencia de Cristo en algún lugar del cielo?

En este punto doy por finalizado mi estudio. Gracias por seguirme hasta aquí, querido lector.

Que el Señor lo bendiga.