14/8/21

Alegoría de Sara y Agar

 

Gálatas 4:21-31

Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? 22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. 23 Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. 24 Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. 25 Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 26 Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. 27 Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de las desolada, que de la que tiene marido. 28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. 29 Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. 30 Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. 31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

INTRODUCCIÓN

En este estudio basado en Gálatas 4:21-31 tomo como referencia una famosa predicación de Charles H. Spurgeon impartida en 1856 en Londres. No hay duda de que su discurso fue muy elocuente; pero creo que ha mezclado enseñanzas acordes con la Palabra de Dios con otras que la malinterpretan, o bien se fundamentan en meras conjeturas.

Así que he decidido mostrar a continuación una síntesis de dicha predicación, con el propósito de ir comentando su contenido punto por punto, ya sea para mostrar mi conformidad, o para matizar o contradecir sus argumentos.

ANÁLISIS Y COMENTARIOS DE LA PREDICACIÓN DE SPURGEON

-La ley y la gracia son diametralmente opuestas y esencialmente diferentes la una de la otra. Son tan opuestas como la luz y la oscuridad, y tan irreconciliables como el fuego y el agua; sin embargo el ser humano busca cómo mezclarlas, cuando Dios las ha separado categóricamente. Por tanto hay también una diferencia esencial entre los pactos de la ley y de la gracia.

Entre la ley y la gracia, así como entre sus correspondientes pactos, es cierto que existe una diferencia esencial y que son incluso diametralmente opuestas; pero creo que debemos ser más precisos en esta afirmación: se oponen entre sí como medios de búsqueda de la salvación, pero fuera de este supuesto son perfectamente compatibles.

Está claro por la Palabra que la salvación se basa en la fe y no en las obras. Ahora bien, a la fe genuina le sigue el fruto del Espíritu, que imprime carácter en el creyente y trae como consecuencia buenas obras. Por tanto, el carácter y las obras son reveladores de la fe de las personas, sin perjuicio de que no debemos juzgar imprudentemente a nuestro prójimo según las apariencias, porque las motivaciones e intenciones del corazón sólo Dios las conoce verdaderamente.

En definitiva, las buenas obras utilizadas por las personas como medio para alcanzar la salvación no sólo son estériles, sino que ofenden a Dios y traen condenación, porque con dicha actitud se desprecia y hace vana la muerte expiatoria de Cristo. Sin embargo las buenas obras que brotan de la fe y el amor a Dios y a nuestros semejantes, no proceden de la carne y agradan ciertamente al Señor.

I. Primero, los invito a que miren a las dos mujeres: Agar y Sara. Se dice que ellas son tipos de los dos pactos:

-El primer pacto representado por Agar, es el pacto de obras, el pacto promulgado en el Sinaí, o más bien presentado, antes que nada, en el huerto del Edén.

Que Agar representa el pacto establecido en el Sinaí es indiscutible, pero no hallo base en la Palabra para relacionar este pacto con el que Dios hizo con Adán.

-El pacto de Sara es el pacto de gracia, no hecho entre Dios y el hombre, sino hecho entre Dios y Cristo Jesús: Éste por Su parte se compromete a llevar el castigo de los pecados de todo Su pueblo, se compromete a morir, a pagar sus deudas, a cargar con las iniquidades sobre Sus hombros; y el Padre por Su parte promete que todos aquellos por los que muera efectivamente el Hijo, serán salvados con toda certeza, poniendo su ley en sus corazones y pasando por alto todos sus pecados pasados, presentes y futuros.

Con este párrafo quiero mostrar importantes discrepancias. El pacto de Sara representa alegóricamente el pacto de Dios con Abram, no un hipotético pacto de Dios con Cristo, como dice Spurgeon.

En ese pacto Dios le prometió a Abram que su descendencia (o su simiente) heredaría una extensa porción de tierra comprendida entre el río Éufrates y el río de Egipto. Es cierto que Cristo, la simiente de Abram, participó en el pacto ratificándolo (Gá 3:15-18) y cambiando el pacto de Dios con Abram de condicional a incondicional, haciendo que Abram se durmiera y pasando Cristo como una antorcha de fuego por en medio de las partes de los animales divididos (Gn 15:12,17); pero el pacto en sí claramente fue hecho con Abram (Gn 15:18).

Gá 3:15-18; Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. 16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. 17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

Gn 15:12,17-18; Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él… 17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates…

Por otra parte Cristo no murió exclusivamente por los pecados de su pueblo, sino por los de toda la humanidad. O sea, Cristo no murió sólo por una parte escogida de los hombres, sino por todos y de manera efectiva, lo cual no obsta para que esta salvación, que es por gracia inmerecida, se tenga que recibir por medio de la fe.

-Un pacto era condicional al cumplimiento que le diera Adán; el otro es un pacto condicional para con Cristo, pero perfectamente incondicional para con nosotros. El pacto da fe, arrepentimiento, buenas obras y salvación, como un acto puramente incondicional y gratuito; tampoco nuestra permanencia en ese pacto depende de nosotros.

Creo que aquí Adán no pinta nada, como ya he dicho antes, y que el supuesto pacto de Dios con Cristo también es pura especulación. Por otra parte, discrepo del concepto de soberanía de Dios que enseña Spurgeon, al convertir a los hombres en simples robots, parte de los cuales fueron programados por Dios para aceptar la salvación y otra parte para rechazarla.

Por el contrario, creo que Dios ha capacitado al ser humano en general para decidir por sí mismo creer o no en la persona y obra de Jesús, con todo lo que eso implica, ya que creer equivale a someterse a la voluntad de Dios, permitiendo que sea Él quien controle y dirija nuestras vidas. Otra cosa distinta es la fe como un don del Espíritu Santo a personas que ya son creyentes para edificar a la iglesia de Cristo (1 Co 12:4,8-9); este don nada tiene que ver con la fe que media en la salvación.

1 Co 12:4,8-9; Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo… 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu...

-Sara es tipo del nuevo pacto de la gracia, que fue el pacto original, así como Sara fue la esposa original de Abraham. Hay algunos malos teólogos que enseñan que Dios hizo al hombre recto e hizo un pacto con él; pero habiendo pecado el hombre, Dios hizo un nuevo pacto con Cristo para la salvación de Su pueblo. Pero eso es un error total. El pacto de gracia fue hecho antes que el pacto de obras; pues Cristo Jesús, antes de la fundación del mundo, lo consumó como Su cabeza y representante.

Que Dios hizo al hombre sin pecado, y por tanto recto, es un hecho (Gn 1:27,31; Ec 7:29). El problema con el razonamiento de Spurgeon es que mezcla erróneamente dos planos o realidades de la existencia completamente asimétricos entre sí: uno corresponde a la eternidad, omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia de Dios; y el otro a la existencia de todos los seres creados por Él, incluido el hombre, que se mueven en unas coordenadas de espacio y tiempo determinadas, y con unas capacidades limitadas.

Gn 1:27,31; Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó… 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Ec 7:29; He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.

Ambos planos no deben ser mezclados. Porque lo que a los seres humanos les acontece en un momento dado de la historia, para Dios ya es una realidad antes de la fundación del mundo, por la sencilla razón de que es eterno. Por consiguiente, los hechos que para nosotros se ubican en un pasado, presente, o futuro, para Él son una realidad que está continuamente presente. Por eso Dios se ha revelado a los hombres en diversas ocasiones como el “Yo soy” (Éx 3:4; Jn 8:58; y otros).

Éx 3:14; Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros.

Jn 8:58; Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

-Él permitió que sus escogidos cayeran en pecado, para mostrar las riquezas de Su gracia, que existía antes del pecado de los hombres. No los amó ni los eligió de entre todos los demás después de su caída, sino que los amó más allá de su pecado y antes de su pecado. Él hizo el pacto de gracia antes de que cayéramos por el pacto de obras. Mucho antes que Adán estuviera en el huerto, Dios había ordenado a Su pueblo para vida eterna, para que pudiera ser salvado por medio de Jesús.

La argumentación de este párrafo enlaza con la del anterior. En su presciencia o conocimiento anticipado de lo que el ser humano en general y cada hombre en particular iba a hacer y lo que iba a necesitar, Dios ya tomó el remedio para la maldad que iba a aparecer, antes de que eso sucediese, antes incluso de que el hombre fuera creado.

Ahora bien, la expresión de Spurgeon “Mucho antes que Adán estuviera en el huerto”, en realidad no es sino un vano intento de explicar un misterio insondable que excede a nuestra comprensión, como es la eternidad y el mismo Dios (Ro 11:33-34); porque ese “mucho antes” requiere algún momento anterior en el tiempo, pero la eternidad es intemporal, ya que no tiene principio ni fin, tal como dice la Palabra acerca de Melquisedec, que es una figura de Cristo (He 7:3).

Ro 11:33-34; ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?

He 7:3; ...sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

-Sara era la esposa de mayor edad, sin embargo Agar dio a luz al primer hijo. Así que el primer hombre Adán fue el hijo de Agar; aunque nació perfectamente puro y sin mancha, él no fue el hijo de Sara cuando estaba en el huerto. Adán, que tenía enteramente el poder de obedecer a Dios o no, vivió en el huerto de conformidad a este principio: Si no cometía ningún pecado, permanecería para siempre. Su salvación, entonces, descansaba simplemente sobre esta base: “Si tocas ese fruto, ciertamente morirás; si obedeces Mi mandamiento y no lo tocas, vivirás”. Así que Adán pasó a ser un Ismael y no un Isaac.

Partiendo del hecho de que hubo un primer Adán y otro postrero, que es Cristo, Spurgeon vuelve a mezclar arbitrariamente el pacto del Sinaí con el pacto establecido en el Edén. Entonces al primer Adán lo equipara con Ismael y al postrer Adán con Isaac, al considerar que Cristo era antes que Adán, aunque naciera unos 4.000 años después. Por eso, argumenta Spurgeon, aunque Isaac naciera después de Ismael, procedía de la primera esposa de Abram, la original, que fue Sara, en tanto que Ismael, que era el hermano mayor, nació de Agar, que no era esposa de Abram, sino una esclava de Sara.

Pero por muy ingenioso que parezca su razonamiento, Spurgeon incurre en una flagrante contradicción, pues si Adán “nació perfectamente puro y sin mancha”, y además “tenía enteramente el poder de obedecer a Dios o no” como él mismo reconoce, entonces Adán nació libre y podía usar su libre albedrío para obedecer o desobedecer a Dios, y por tanto no se le puede identificar con Ismael, que ya nació con la condición de esclavo, por ser hijo de la esclava Agar. Claro, como no puede afirmar que Adán nació esclavo, trata de arreglar su incongruencia diciendo que “Adán pasó a ser un Ismael y no un Isaac”.

-Bendito sea Dios, nosotros no estamos bajo Agar ahora; no estamos bajo la ley desde la caída de Adán. Ahora Sara ha dado a luz hijos. El nuevo pacto es, “La madre de todos nosotros”.

Estoy de acuerdo en que espiritualmente somos hijos de Sara y que no estamos bajo la ley, con la salvedad de que ésta no surgió inmediatamente después de la caída de Adán, sino mucho más tarde; concretamente 430 años después del pacto y la promesa hecha a Abram, como lo indica Gá 3:17, que ya reproduje antes.

-Agar no estaba destinada a ser una esposa; nunca debió haber sido otra cosa que la sierva de Sara. La ley nunca tuvo por objetivo salvar hombres: únicamente estaba destinada a revelarnos que somos pecadores, a ser una sierva del pacto de gracia, un ayo para llevarnos a Cristo.

Esto me parece correcto.

-Pero esta Agar siempre estará deseando ser la señora, como Sara; pero Sara jamás permitirá eso, sino que se cerciorará de tratarla duramente y echarla fuera. Nosotros debemos hacer lo mismo; y que nadie nos critique si tratamos a la familia de Agar con dureza en estos días, si a veces decimos cosas severas contra quienes ponen su confianza en las obras de la ley.

De acuerdo, aunque más que dureza lo que debemos mostrar es firmeza.

-La ley es buena y excelente, si guarda su lugar. Nadie critica a la sierva puesto que no es la esposa; y nadie despreciará a Agar puesto que no es Sara. Si ella simplemente hubiera recordado su trabajo, todo hubiera ido bien, y su señora nunca la habría echado. No queremos echar fuera de las iglesias a la ley, siempre y cuando sea mantenida en su posición correcta; pero cuando es elevada al rango de señora, fuera con ella; nosotros no aceptaremos el legalismo.

Bueno, desconocemos si Sara habría mantenido en su casa a Agar en el hipotético caso de que ésta se hubiera limitado a cumplir humildemente sus obligaciones como sierva. Sabemos que Agar se extralimitó y Sara hizo que Abram la expulsara junto con su hijo; mas lo que habría sucedido si Agar se hubiera sometido a su señora lo ignoramos, y creo que no procede hacer suposiciones sobre algo que no llegó a ocurrir.

Pero lo que me parece más sorprendente y confuso es su afirmación de que “No queremos echar fuera de las iglesias a la ley”, mientras ésta permanezca bajo control para que no se enseñoree, o en palabras del propio Spurgeon, siempre que mantenga una posición correcta y no sea elevada al rango de señora. Pues bien, dado que la ley y la gracia son incompatibles entre sí, y que ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia, debemos acogernos a ésta y rechazar completamente la ley, aunque ésta haya entrado en pequeñas dosis y parezca no tener la pretensión de imponerse a la gracia.

-Además: Agar nunca fue una mujer libre y Sara nunca fue una esclava. Entonces, amados, el pacto de obras nunca fue libre, ni ninguno de sus hijos fue libre jamás. Todos aquellos que confían en sus obras no son libres nunca, y nunca podrán serlo, pues Si yo pudiera guardar toda la ley de Dios, no tendría ningún derecho a mi favor, pues habría cumplido únicamente con mi deber y todavía sería un esclavo.

Es cierto esto que dice.

-Agar era una esclava; Ismael, aunque era un buen muchacho virtuoso, no era sino un esclavo, y no podía aspirar a más. Todos los trabajos que desempeñaba para su padre no podían convertirlo en un hijo nacido en libertad. En cambio Sara nunca fue esclava. Ella pudo eventualmente ser tomada prisionera por Faraón, pero aun en esa condición no fue una esclava; su esposo pudo negarla ocasionalmente, pero ella continuaba siendo su esposa.

Básicamente estoy de acuerdo.

-Agar fue expulsada, al igual que su hijo; pero Sara no fue echada fuera nunca. La ley como un pacto ha dejado de ser, pues tanto la madre como el hijo son echados fuera por el Evangelio, y quienes confían en la ley son desechados por Dios.

Me parece correcto.

-¡Ah!, ustedes legalistas, no me sorprende que enseñen la doctrina de que se puede perder la salvación. Pero nosotros que predicamos el pacto de salvación gratuita y plena, sabemos que Isaac nunca será echado fuera y que Sara nunca dejará de ser la amiga y esposa de Abraham. ¡Ustedes que pertenecen a la familia de Agar! Cuando digan al final: “¿Dónde está mi madre la ley?” ¡Oh!, ella es echada fuera, y tú te puedes unir a ella en el olvido eterno. Pero el cristiano puede preguntar al final, ¿dónde está mi madre?; y se dirá: “Allí está la madre de los fieles, la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros; y entraremos, y habitaremos con nuestro Padre y nuestro Dios”.

Admito que la salvación es gratuita y plena, que Isaac nunca fue echado, y que Sara siempre fue esposa y amiga de Abraham; pero no comparto las demás cosas que dice, ya sea en la forma o en el fondo. Creo que Spurgeon debería hilar más fino y separar el trigo de la paja, en vez mezclar argumentos de manera tan confusa. En primer lugar, el asunto de la salvación es demasiado complejo como para despacharlo con una serie de afirmaciones basadas en unos cuantos pasajes selectivos de la Biblia, ignorando tendenciosamente otros. O sea, requiere un profundo estudio que aborde específicamente este tema, tal como hizo este servidor con el título “Refutando el calvinismo” en https://amar-la-verdad.blogspot.com/2017/05/refutando-el-calvinismo.html

Al tildar de legalistas y pretender excluir de la fe a todos los que no comparten sus puntos de vista doctrinales sobre la salvación, creo que Surgeon y sus seguidores juzgan precipitadamente antes de tiempo (1 Co 4:5), condenando de forma temeraria a muchos verdaderos hijos de Dios. Harían bien en dejar de acusar y caricaturizar a los cristianos con los que mantienen discrepancias, tratando a todos ellos como si fueran unos judaizantes legalistas. Deberían considerar sus propios argumentos como algo susceptible de ser cuestionado por otros y no como una interpretación infalible de la Palabra de Dios. Deberían respetar el hecho de que otras personas buscadoras y amantes de la verdad, que es Cristo, lleguen a conclusiones diferentes tras escudriñar la Palabra de un modo tan riguroso y concienzudo como hayan podido hacer ellos.

1 Co 4:5; Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

II. Ahora vamos a considerar a los dos hijos:

-Mientras que las dos mujeres eran un tipo de los dos pactos, los dos hijos eran un tipo de quienes viven bajo cada uno de los pactos. Isaac es el tipo del hombre que camina por fe y no por lo que ve, y que espera ser salvado por la gracia; Ismael es el tipo del hombre que vive por obras, y espera ser salvado por sus propias buenas acciones.

No tengo nada que objetar a esto.

-El hecho de que Ismael sea el mayor significa que todos nacemos como legalistas. Hablando de los arminianos, Whitfield decía: “Todos nosotros nacemos arminianos.” La gracia es la que nos torna calvinistas, la gracia nos vuelve cristianos, nos hace libres, y nos permite conocer nuestra posición en Cristo Jesús”…

Así como primero vino Ismael y después Isaac, es cierto que todos nacemos primero según la carne, antes de poder nacer de nuevo en el Espíritu, pasando espiritualmente de muerte a vida, de estar bajo la ley a estar bajo la gracia.

Pero considero un gran desatino etiquetar a los creyentes, clasificándolos en arminianos o legalistas, por un lado, y calvinistas o cristianos por otro, como si se tratara de un sistema cerrado que no admite más opciones. En todo caso, si sólo quiere establecer dos categorías, lo correcto sería clasificar a las personas en calvinistas y a todas las demás como no calvinistas.

-Hay poca diferencia entre el legalista y el cristiano en su aspecto exterior. Ambos son los hijos visibles de Abraham. Nada los distingue en la vida; pues Dios permitió que Ismael fuera tan bueno como Isaac, para mostrar que no es la bondad del hombre lo que motiva la distinción, sino que “de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece”. Entonces, ¿cuál era la distinción? Pablo nos ha dicho que el primero nació según la carne y el segundo por el Espíritu. El primero era un hijo natural, el otro un hijo espiritual.

Estoy de acuerdo en general con el párrafo anterior. Sólo deseo aclarar que de la cita de Ro 9:18 únicamente podemos concluir que Dios en su soberanía hace su voluntad como Él quiere, sin tener que dar cuentas a nadie. Pero en la práctica eso no significa que actúe caprichosamente, o de forma tiránica, sino que es un Dios de orden que sigue unas normas autoimpuestas; de manera que todo lo que hace tiene un propósito y una razón de ser, independientemente de que nosotros lo entendamos o no.

Pr 26:2; Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.

Por ejemplo, en el caso de faraón, primero Dios lo elevó al trono de Egipto, y luego endureció su corazón para manifestar su poder y dar a conocer su nombre en toda la tierra; pero en realidad lo que hizo Dios fue acabar de endurecer del todo el corazón que ya se había encargado de endurecer el propio faraón.

Sal 51:17; Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

-Cuando es convertido, Isaac trabaja para servir a su padre, de ser posible, mucho más de lo que el legalista Ismael trabaja para servir a su amo; pero aún así, sin duda, si escucharan ambos relatos, sabrían que Isaac dice que él era un pobre pecador miserable, mientras que Ismael se presentaría como un muy honorable caballero farisaico. La diferencia no reside en el trabajo, sin embargo, sino en los motivos; no tanto en lo que hacen, sino más bien en cómo lo hacen.

Ni que decir tiene que las buenas obras nunca pueden ser la causa de la salvación, pero sí deben seguir a ésta como una consecuencia lógica de haber sido salvos por gracia, mediante la fe. Ni siquiera tenemos que afanarnos buscando cómo hacer buenas obras, porque ya Dios las preparó de antemano para que andemos en ellas.

Ef 2:10; Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Pero me temo que Spurgeon cataloga de legalistas a verdaderos cristianos que no aceptan los postulados del calvinismo. Dicho punto de vista no lo comparto.

-Entonces, aquí está la diferencia entre algunos de ustedes. No que ustedes los legalistas sean peores que los cristianos; a menudo, sus vidas pueden ser mejores, pero sin embargo ustedes pueden perderse. Dios dice que los hombres deben ser salvados por fe, y si ustedes dicen: “No, yo seré salvo por las obras,” pueden intentarlo, pero estarán perdidos para siempre.

Lo que dice aquí es muy evidente. ¿Cómo no voy a estar de acuerdo con esto?

-Así Dios no te ha dicho que ganes tu salvación por medio de buenas obras; sino que Él ha dicho: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. “¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia,” “mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley”.

Ciertamente no podemos ganar nuestra salvación; por eso fue necesario que Cristo la ganara por y para nosotros en la cruz del calvario. Por otra parte, de las dos porciones que menciona Spurgeon, la de Ro 9:30-32 es muy clara; pero no tanto la de Fl 2:12-13.

Respecto a ésta muchos interpretan que debemos ocuparnos con esmero en nuestra salvación, pero sin agobiarnos, porque en cualquier caso Dios va a producir en nosotros tanto el querer como el hacer. Sin embargo a mí eso me parece un contrasentido, porque si de todas formas Dios va a producir el querer y el hacer en nosotros, ¿por qué habríamos de ocuparnos con temor y temblor en nuestra salvación? ¿Por qué no permanecer pasivamente a la espera de que Él obre en nosotros? Por eso entiendo que debemos activarnos, ocupándonos seriamente en la salvación que ya hemos recibido, porque al hacer eso Dios produce en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena voluntad, haciéndonos crecer en santidad.

III. Ahora diré brevemente una palabra o dos sobre la conducta agresiva y burlona de Ismael para con Isaac:

-Ustedes, queridos hijos de Agar, han dicho: “Es espantoso, es horrible, es muy injusto, que yo pueda ser tan bueno como quiera, pero si no soy un hijo de la promesa, no puedo ser salvo; es realmente horroroso, es una doctrina inmoral; causa mucho daño, y debería ser suprimida”.

Este servidor no se considera de la descendencia espiritual de Agar. Sin embargo lo que Spurgeon pone en boca de los hijos de ella lo suscribo. Interpretar la Palabra en el sentido de que la mayor parte de los seres humanos está predestinada desde antes de la creación para condenación, sin que pueda hacer nada para remediarlo, es una gran mentira.

Por supuesto que la Palabra de Dios no enseña eso (1 Ti 2:4; 2 P 3:9); porque si así fuera Dios haría acepción de personas (Hch 10:34-35; Ro 10:10-11; y otros), y por tanto sería injusto (Stg 2:9). Además el concepto de equidad y justicia que Dios ha imprimido en el hombre, hecho a su imagen y semejanza, carecería de sentido.

1 Ti 2:4; ...el cual (Dios nuestro Salvador) quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

2 P 3:9; El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Hch 10:34-35; Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Ro 10:10-11; ...pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con Dios.

Stg 2:9; ...pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.

-Donde se predica la pura soberanía de Dios, donde se sostiene que el hijo de la promesa y no el hijo de la carne es el heredero, el hijo de la carne siempre hace un alboroto acerca de ello. Así es como habla el legalista: “¿acaso no es Dios el padre de todos? ¿No somos todos sus hijos? No debemos establecer ninguna diferencia.” Ismael preguntó: “¿No soy yo tan bueno como tú? ¿No sirvo yo igualmente a mi padre?”. Eso es exactamente lo que ustedes, arminianos, hacen con la salvación por gracia.

Está claro que el heredero es el hijo de la promesa y no el hijo de la carne. Pero, ¿quiénes heredan las promesas? Los que creen en Jesucristo y se arrepienten de sus pecados (Ef 1:13). Aunque Dios en su presciencia o preconocimiento siempre supo quiénes se habrían de salvar y quiénes se condenarían, no predestinó a nadie con ese propósito; lo que dejó predestinado es que los salvos fuesen hechos conforme a la imagen de Cristo (Ro 8:29), hijos adoptivos de Dios, y herederos de las promesas (Ef 1:4-5,11).

Ef 1:13; En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa...

Ro 8:29; Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo…

Ef 1:4-5,11; ...según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad… 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad...

-La doctrina de la soberanía de Dios siempre será impopular; los hombres siempre la odiarán y rechinarán sus dientes, tal como lo hicieron cuando Jesús la enseñaba. Muchas viudas, decía Él, había en Israel, pero a ninguna de ellas fue enviado el profeta, sino a una viuda en Sarepta. Y muchos leprosos había en Israel, pero ninguno de ellos fue limpiado, excepto uno que había venido de muy lejos, de Siria. ¿Cómo va a ser Popular rebajar el orgullo del hombre, abolir su posición, y hacer que se encorve ante Dios como un pobre pecador?

Aunque es cierto que muchos hombres rebeldes rechazan la soberanía de Dios, no hace falta ser calvinista para someterse a Él y aceptar su soberanía. La porción de Lc 4:25-27 que cita Spurgeon es tan sólo una muestra de los innumerables hechos soberanos de Dios revelados en la Biblia.

IV. Pero necesitamos investigar qué sucedió con los dos hijos.

-Isaac recibió toda la herencia, pero Ismael no recibió nada. No que Ismael haya salido pobre, pues recibió muchos regalos y se volvió muy rico y poderoso en este mundo; pero no tuvo ninguna herencia espiritual. Así el legalista recibirá muchas bendiciones como una recompensa por su legalidad; él será respetado y honrado. Como dijo Cristo, “los fariseos tienen ya su galardón”. Al obedecer el mandamiento de Dios ellos no lesionarán sus cuerpos como lo hacen los viciosos, y preservarán mejor su reputación. La obediencia es buena en ese sentido.

Las disquisiciones de Spurgeon en este párrafo me parecen correctas.

-Pero por otro lado Ismael no recibió ninguna herencia. Por tanto, tú, pobre legalista, si estás dependiendo de tus obras o de cualquier otra cosa, excepto de la gracia soberana inmerecida de Dios, para tu liberación de la muerte, tú no tendrás ni siquiera un palmo de la herencia de Canaán.

Cierto.

-Si tú renuncias a todas las obras de la carne, y confiesas: “Yo soy el primero de los pecadores, pero soy el hijo de la promesa; y Jesús murió por mí,” tú tendrás una herencia, y no te la robarán ni disminuirán todas las burlas de quienes son Ismael en el mundo. Tú podrás ser vendido algunas veces, y llevado a Egipto, pero Dios traerá a quienes son como José o como Isaac de regreso, y tú todavía serás exaltado a la gloria y te sentarás a la diestra de Cristo.

Este razonamiento también me parece aceptable.

-En el día del juicio Dios procederá a decir al legalista: “Tal día Yo te escuché injuriar mi soberanía; te oí decir que era injusto de Mi parte salvar a Mi pueblo, y distribuir Mis favores según el consejo de Mi propia voluntad; tú ciertamente impugnaste la justicia de tu Creador, y justicia tendrás en todo su poder”.

Injuriar la soberanía de Dios está mal, pero aquí Spurgeon trata de meternos gato por liebre. En primer lugar, Cristo no murió por un grupo reducido previamente elegido, sino por todos, abriendo las puertas de la salvación a toda la humanidad. En cierto sentido es verdad que sólo salva a su pueblo, pero ocurre que cualquiera puede formar parte del mismo, creyendo en Él; o sea, su pueblo está compuesto por todos los que deciden creer y obedecer el evangelio.

Decir que si Dios hubiera decidido de antemano salvar sólo a unos pocos habría hecho acepción de personas, no es ninguna injuria, pues damos previamente por sentado que eso no es cierto. Ocurre que Dios no sólo ha declarado que no hace acepción de personas, sino que tampoco quiere que lo hagan sus hijos (Stg 2:9), porque haciendo eso cometen pecado. Luego si Dios hubiera hecho acepción de personas, Él mismo habría pecado, dejando de ser justo e incitándonos a nosotros a pecar con su mal ejemplo. Pero sabemos que Él aborrece el pecado y no puede pecar, porque es infinitamente justo y santo. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

-El pobre hombre ve entonces que su pequeño tesoro es algo despreciable, mientras que la factura que debe a Dios es de diez mil millones de talentos; y entonces con un alarido terrible y un grito desesperado, huye con su pequeña lista de méritos que había esperado que lo salvarían; gritando: “¡Estoy perdido! ¡Estoy perdido con todas mis buenas obras! Descubro que mis buenas obras eran como un grano de arena, pero que mis pecados eran montañas; y debido a que no tuve fe, toda mi justicia no era sino hipocresía blanqueada”.

Lo que aquí expresa Spurgeon es cierto, pero sólo es aplicable a quienes rechazan la salvación por gracia.

-Vemos, una vez más, que Ismael fue echado fuera e Isaac fue mantenido en la casa. Así sucederá con algunos de ustedes, cuando el día de rendir cuentas venga para probar la iglesia de Dios. Aunque hayan estado viviendo en la iglesia, aunque llevan la máscara de la profesión de fe, descubrirán que no les sirve de nada. Ustedes han sido como el hijo mayor, “tan pronto llega tu hijo que consumió tus bienes con rameras, has hecho matar al becerro más gordo”.

El surgimiento de falsos hermanos, cual cizaña entre el trigo (Mt 13:27-30), es una triste realidad anunciada por Jesús y por los apóstoles desde los primeros tiempos de la Iglesia (Gá 2:3-4; y otros). Pero dichas personas, aunque se reúnan en iglesias locales y aparenten ser cristianos, realmente no son de Cristo, y por tanto no forman parte de su cuerpo, la Iglesia.

Mt 13:27-30; Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Gá 2:3-4; Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; 4 y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud...

-¡Ah!, legalista envidioso, tú serás echado de la casa al final. Yo te digo a ti, legalista, y a ti, formalista, que tu relación con Cristo es como la de cualquier pagano, y aunque has sido bautizado con el bautismo cristiano, aunque te sientas a la mesa cristiana, aunque oyes un sermón cristiano, no tienes participación ni porción en el asunto, no más que un católico o un musulmán, a menos que confíes simplemente en la gracia de Dios, y que seas un heredero de conformidad a la promesa.

Por supuesto, debemos examinarnos a nosotros mismos si estamos en la fe (2 Co 13:5), y si “el Espíritu da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Ro 8:16), entonces no tenemos nada que temer, sin perjuicio de que debemos rechazar toda hipocresía en nuestras vidas y confesar a Dios nuestros pecados.

2 Co 13:5; Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?

-Legalista, tú esperas ser salvado por tus obras. Vamos, ahora te voy a tratar respetuosamente. No te voy a acusar de haber sido un borracho, o un blasfemo; pero quiero preguntarte: ¿estás consciente que para ser salvo por tus obras, el requisito es que tú seas enteramente perfecto? Dios exige el cumplimiento de toda la ley. “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”.

Sí, es cierto lo que dice, pero esto lo sabe cualquier cristiano, aunque no sea calvinista. Esta repetición obsesiva de verdades tan obvias ya resulta un poco cansina, al menos para este servidor.

-”¡Oh!”, comentas tú, “Él me ayudará en el asunto de la salvación”. Sí, yo sé que eso te complacería; pero Cristo es un Salvador muy diferente; Él decide hacerlo todo cuando hace algo. Te podrá parecer extraño, pero no le gusta ninguna ayuda. Él dice: “Y a otro no daré mi gloria”. Y también: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.” Por tanto, si mezclas ambas, arruinas a las dos.

Efectivamente, Dios ya hizo todo lo que había que hacer para que seamos salvos; de manera que lo que hizo es suficiente y no es posible añadirle más, ni existen otras vías alternativas a la cruz de Cristo para ser salvos. No sólo son inútiles nuestras obras para comprar la salvación, sino que incluso ofendemos a Dios si las hacemos con ese motivo.

Sin embargo la salvación, que es por pura gracia, se recibe por fe, y esa respuesta tiene que darla el hombre. Sí, calvinistas, ya sé que la misma fe proviene de Dios; no sólo la fe, sino en general todo lo que somos y tenemos. Pero el hecho de que una persona responda con fe al llamado de la salvación no supone aportar ningún mérito, porque para eso están las obras. Ni que decir tiene que es un grave error considerar la fe un mérito, como si fuera una obra. Dios ha dotado a todo ser humano de la facultad de decidir libremente creer o rehusar creer en Cristo, obedecer o desobedecer el evangelio cuando le es anunciado. De manera que si los hombres se arrepienten de sus pecados y aceptan a Cristo como su señor y salvador son salvos, pero si deciden rechazarlo se condenan; es así de sencillo, y no hay más vueltas que darle.

-A cualquiera de ustedes que deseche todas sus buenas obras y quiera venir a Jesús, Él le dará suficientes buenas obras, Su Espíritu producirá en él tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad, y le hará santo y perfecto; pero si te has esforzado por alcanzar la santidad fuera de Cristo, has comenzado por el punto equivocado, has buscado la flor antes de tener una raíz y tus esfuerzos son insensatos.

En otro párrafo anterior Spurgeon dice que cuando Dios hace algo decide hacerlo todo Él solo, y que no le gusta ninguna ayuda. Generalmente es así; basta fijarse en la salvación, la creación del mundo y del universo, y muchas otras cosas. No obstante hay algunas que, pudiendo hacerlas Él solo, como es la propagación del evangelio o la obra del Señor, decidió llevarlas a cabo en colaboración o por medio de su pueblo; o sea, de sus hijos.

1 Co 3:9; Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

1 Ti 16:10; Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo.

Pero hay incluso ciertas cosas que Dios las dejó al libre albedrío de los hombres para que sean ellos quienes decidan o no hacerlas. Éste es el caso al que se refiere aquí de pasada Spurgeon. Cualquier ser humano puede venir a Jesús, con la confianza de que ël no lo echará fuera (Jn 6:35-37); mas no vendrá si no quiere, porque Dios no lo obliga. Lo mismo ocurre con el arrepentimiento, la fe, la obediencia, el oír su Palabra, etc. Son cosas que Dios espera de nosotros, puesto que no le corresponde a Él hacerlas. De manera que tenemos que tomar nuestras propias decisiones, aceptando nuestra responsabilidad, y enfrentando las consecuencias que deriven de ellas cualesquiera que sean, sin echar la culpa a nadie y sin buscar excusas delante de Dios.

-Ustedes que son como Ismael ¡tiemblen ante Él ahora! Si otros son como Isaac, que siempre recuerden que son hijos de la promesa. Permanezcan firmes. No se dejen enredar por el yugo de la servidumbre, pues ustedes no están bajo la ley, sino bajo la gracia.

Suscribo esta advertencia a los que pretendan justificarse ante Dios mediante las obras de la ley, que son obras de la carne; y también comparto sus consejos dirigidos a los que verdaderamente son hijos de Dios.

Y aquí pongo punto final a esta discusión, que no disputa, tal como hacía Pablo en las sinagogas de los judíos en Tesalónica y Éfeso. No me cabe la menor duda de que en esta predicación Spurgeon trató, entre otras cosas, de contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos (Jud 3). Pues eso mismo he procurado hacer yo en este estudio, con toda humildad a la vez que firmeza, de acuerdo a mis convicciones basadas en la Biblia, que en muchos puntos distan bastante de las que tenía Spurgeon.

Jud 3; Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

Que el Señor despierte en cada uno de nosotros un intenso y creciente amor por la verdad, y nos haga entender mejor su Palabra.

24/6/21

Los publicanos de la época de Jesús

INTRODUCCIÓN

Como iremos viendo a lo largo de este estudio, los publicanos padecían el rechazo de los judíos en general, especialmente de los escribas y fariseos. Quizá por esa razón se vieron obligados a fortalecer los vínculos de amistad entre ellos, reuniéndose en casas para compartir la comida y estar juntos. Por eso cuando Jesús hizo su aparición en la escena pública, los publicanos debieron quedar gratamente sorprendidos de que no los rechazara por ser pecadores, sino que los buscara para llamarlos al arrepentimiento y la reconciliación con Dios.

Muchos de ellos probablemente habían escuchado antes a Juan el Bautista, cuando impartía el bautismo de agua para arrepentimiento, diciéndoles que preparasen sus corazones para la inminente venida del Señor. Lo cierto es que cuando Jesús vino a ellos fueron impactados por su amor y misericordia, su sabiduría, su autenticidad, su sencillez y grandeza a la vez, por lo que no tuvieron gran dificultad en reconocerlo como el Mesías salvador que esperaba Israel y que Juan el Bautista les había anunciado poco tiempo antes.

Y es que Jesús era totalmente diferente a los líderes religiosos judíos, que los despreciaban y trataban de alejar más de Dios en vez de acercarlos, demostrando así su falta de amor al prójimo.

¿QUIÉNES ERAN LOS PUBLICANOS?

Antes de referirme expresamente a los publicanos, es necesario tener una noción básica del funcionamiento del sistema tributario del imperio romano en la época de Jesús, apoyándonos en gran medida en fuentes históricas extra bíblicas.

Mediante subastas las autoridades romanas comisionaban a personas de elevado estatus social para que recaudaran los tributos públicos. Una vez que los ganadores de las subastas o adjudicatarios cerraban el trato con el fisco y entregaban la suma de dinero acordado en las mismas, adquirían la potestad de fijar las cargas tributarias a la población en una provincia determinada del imperio. Lógicamente éstas debían ser suficientes para amortizar el dinero invertido en la subasta, más el margen de beneficio deseado.

Por último, para efectuar los cobros subdividían la provincia en varias demarcaciones y designaban entre los nativos del país jefes al mando de un equipo de recaudadores, los cuales debían obtener su salario cobrando las cantidades estipuladas para cada tributo. De ese modo los gestores tributarios romanos no tenían que enfrentarse directamente al rechazo de la población a soportar estas cargas que habían sido impuestas a la fuerza por una potencia extranjera, ya que trasladaban el foco de atención a gente del propio país, como eran los publicanos en el caso de la nación de Israel.

SU MERECIDA MALA FAMA

Mt 5:46-47; Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

Mt 18:15-17; Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

Estas porciones de Mateo, entre otras, confirman la mala fama que tenían los publicanos, los cuales eran considerados por sus compatriotas judíos tan pecadores como los gentiles que no conocían a Jehová. Además esta mala fama no era inmerecida, puesto que mantenían en general un estilo de vida pecaminoso, como así lo ratifica implícitamente Jesús en los dos textos anteriores.

¿POR QUÉ ERAN DESPRECIADOS POR LOS JUDÍOS?

Lc 3:12-13; Vinieron también unos publicanos para ser bautizados (por Juan el Bautista), y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13 El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.

El pueblo en general los despreciaba por varias razones: 1) Por practicar el fraude y la usura con el cobro abusivo de impuestos, tal como se desprende del versículo anterior de Lc 3:13. 2) Por llevar una vida licenciosa, contraria a los mandamientos de Dios. 3) Porque en base a ciertos indicios históricos, se supone que eran vistos por muchos como unos traidores colaboracionistas del opresor imperio romano. Sin embargo parece que esta cuestión no le preocupaba en absoluto a Juan el Bautista ni a Jesús, porque no les hicieron ningún reproche en ese sentido; algo lógico, si tenemos en cuenta que el reino del Señor no es de este mundo.

Jn 18:36; Respondió Jesús (a Pilato): Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

RESPUESTA DE JESÚS A LA MURMURACIÓN DE LOS ESCRIBAS Y FARISEOS

Lc 5:29-32; Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. 30 Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? 31 Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

En este escenario vemos dos grupos con posiciones enfrentadas: 1) Los escribas y fariseos, que no sólo se abstenían de mezclarse con los publicanos y pecadores para no contaminarse, sino que también emitían juicio condenatorio contra quienes lo hacían; 2) Jesús y sus discípulos, que sí se juntaban con los publicanos; pero no para participar en los pecados de éstos (Jer 15:19), sino para predicarles el evangelio, llamándolos al arrepentimiento y conversión a Dios.

Jer 15:19; Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Los escribas y fariseos, con sus murmuraciones y actitud despectiva hacia los publicanos, evidenciaban su falta amor al prójimo y consecuentemente a Dios (1 Jn 4:20-21), pues no se preocupaban por su salvación, llamándolos al arrepentimiento, sino que preferían condenarlos sin más. En cambio el proceder de Jesús era diametralmente opuesto, como no podía ser de otra manera; porque Él es el médico perfecto, que sana el cuerpo, alma y espíritu de los hombres pecadores; Él es el buen pastor que da la vida por sus ovejas, y va en busca de las perdidas hasta que las halla y trae de vuelta a la casa del Padre.

1 Jn 4:20-21; Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Cuando en Lc 15:1-2 los escribas y fariseos vuelven a cargar contra Jesús por recibir a gente pecadora e incluso comer con ella, les relata en ese mismo capítulo las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida, y el hijo pródigo, las cuales confirman una vez más su falta de amor e hipocresía religiosa.

Lc 15:1-10; Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.

Al contrario de lo que sucede con los escribas y fariseos, estas tres parábolas ponen de manifiesto el amor de Dios, encarnado en Jesús, tanto por las ovejas perdidas de la casa de Israel como por las que pertenecen al redil de los gentiles, que vagan sin pastor por los montes, exponiéndose a graves peligros de muerte.

Ez 34:6,11; Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas… 11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.

Jn 10:11-12,16; Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa… 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Es evidente que si una oveja o una moneda se pierden son incapaces por sí mismas de regresar al lugar en el que estaban, por lo que para recuperarlas es necesario que alguien las busque. Pues bien, esto es lo que hace Jesús, quien no sólo busca a todas sus ovejas una por una, sino que las halla y pone a salvo. Además, con cada una que trae a su redil, Jesús experimenta un gozo desbordante, similar al de una persona que cuando encuentra a su oveja o moneda perdida no puede resistir la necesidad de compartir esa buena noticia con sus amigos y vecinos. Y lo mejor de todo es que por cada pecador que se arrepiente, no sólo se gozaba Jesús y sus discípulos en la tierra, sino también nuestro Padre en el cielo acompañado de sus ángeles.

Lc 15:4-7; ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

No sucedía así con los escribas y fariseos, que lamentablemente no se alegraban de que los publicanos y pecadores se arrepintieran y convirtieran a Dios; porque en sus corazones primaba el rencor sobre el amor, y el juicio sobre la misericordia. Su actitud coincide con la del hermano mayor de la parábola del hijo pródigo, que los retrataba e identificaba.

Lc 15:28-32; Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. 31 El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

EL FARISEO ENALTECIDO VS EL PUBLICANO HUMILLADO

El principal problema que tenían con Dios los escribas y fariseos era su orgullo espiritual, que hacía que se creyeran superiores a los demás hombres en santidad. Al respecto, no está demás recordar que la primera rebelión en todo el universo fue la que protagonizó Lucifer, precisamente por el orgullo de querer ser como Dios (Ez 28:14-15,17). Asimismo Eva también fue tentada con engaño por Satanás para que desobedeciera, apelando al orgullo de pretender conocer como Dios la ciencia del bien y del mal (Gn 3:4-5).

Ez 28:14-15,17; Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad... 17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

Gn 3:4-5; Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

El orgullo de los escribas y fariseos había cegado su entendimiento, por lo que trataban de justificarse delante de Dios mediante sus buenas obras, de las que se vanagloriaban proclamándolas a los cuatro vientos para ser vistos por los hombres y obtener así recompensa en la tierra (Mt 6:1-2).

Mt 6:1-2; Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. 2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Pero la realidad es que lejos de ser santos eran unos santurrones hipócritas, que externamente aparentaban ser justos, pero que ocultaban maldad en su interior (Mt 23:27-28). Sin duda necesitaban arrepentirse, pero no lo hacían porque engañosamente se consideraban a sí mismos justos. Sin embargo, con los demás no eran tan benevolentes, pues les imponían cargas que ni ellos mismos podían llevar, y los condenaban acusándolos de ser pecadores (Mt 23:2-4). Se podría decir de ellos que tenían muy buena vista para ver la paja en el ojo ajeno, pero eran incapaces de ver la viga en su propio ojo (Mt 7:3-5).

Mt 23:27-28; ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Mt 23:2-4; En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

Mt 7:3-5; ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

A pesar de lo que muchos hombres, juzgando según las apariencias puedan creer, es Dios quien finalmente pondrá todas las cosas en su sitio juzgando con verdad y justicia, pues sólo Él conoce la mente y corazón de cada ser humano. El siguiente texto de Lc 18:9-14 ilustra a la perfección esta realidad.

Lc 18:9-14; A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Por tanto, no juzguemos las cosas con precipitación y a la ligera (Jn 7:24; 1 Co 4:3-5); y si estamos obligados a emitir algún juicio de valor para distinguir lo bueno de lo malo, así como para corregir o dar la aprobación a alguien conforme a la Palabra de Dios, entonces hagámoslo poniendo el foco en los hechos o conductas de las personas más que en ellas mismas; porque sería injusto y a nadie le gustaría que se le señalara o cuestionara su honor cada vez que comete algún error.

Jn 7:24; No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

1 Co 4:3-5; Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo. 4 Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

ARREPENTIMIENTO DE PUBLICANOS VS DUREZA DE ESCRIBAS Y FARISEOS

Mt 21:28-32; Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. 29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.

Lc 7:29-30,33-34; Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan. 30 Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan... 33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. 34 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

En estos dos textos Jesús compara la actitud de los escribas y fariseos con la de los publicanos, rameras y demás gente pecadora. Resulta que los mencionados líderes religiosos se creían justos, por lo que se enorgullecieron, endurecieron sus corazones y no obedecieron al Espíritu Santo que les habló por boca de Juan el Bautista y de Jesús para que se arrepintieran. En cambio muchos publicanos y pecadores, viéndose perdidos e incapaces por sí mismos de liberarse de su esclavitud, se arrepintieron y aceptaron la salvación que Dios les ofreció por pura gracia, movido por su amor y misericordia.

Por tanto se cumplen aquí las palabras de Jesús expuestas en Lc 13:25-30: Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. 26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. 27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. 28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. 29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.

LA CONVERSIÓN DEL PUBLICANO ZAQUEO

Lc 19:1-10; Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Jesús se dirigía con sus discípulos desde la región de Judea que está al este del río Jordán hacia Jerusalén, y siguiendo su ruta tenía que pasar por Jericó, donde vivía el rico Zaqueo, que era jefe de los publicanos. Da la impresión de que el paso de Jesús por esta ciudad era la oportunidad que Zaqueo había estado esperando para ver a Jesús. Si fuera movido por la simple curiosidad, no creo que se atreviera a hacer el ridículo delante de la multitud que seguía a Jesús, subíéndose a un sicómoro para poder verlo, porque era pequeño de estatura. Por eso pienso que sentía una gran admiración por Jesús y tenía un vivo interés en conocerlo personalmente.

Cuando Jesús llegó al lugar donde estaba Zaqueo miró hacia arriba. y viéndolo, le dijo que descendiera del árbol porque era necesario que ese día posara Él en su casa. No es que Jesús levantara su mirada al árbol por casualidad, sino que estaba predeterminado en el plan de Dios que así sucediera, como cuando le fue necesario pasar por Samaria para encontrarse con la mujer samaritana (Jn 4:3-4), ya que normalmente para cubrir el trayecto entre Judea y Galilea evitaban pasar por la tierra de los samaritanos, que eran considerados por los judíos unos herejes pecadores; así que prefirían dar un rodeo por la ruta que discurría por el otro lado del Jordán. Tampoco fue casual que Ester alcanzara la posición de reina durante el reinado persa de Asuero, sino que fue puesta por Dios con el propósito de librar de la muerte a sus hermanos judíos que, como ella, habían sido llevados cautivos (Est 4:13-14).

Jn 4:3-4; ...salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. 4 Y le era necesario pasar por Samaria.

Est 4:13-14; Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. 14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?

Zaqueo consideró un gran privilegio que Jesús quisiera posar en su casa, y dándose prisa, lo recibió gozoso. Probablemente Zaqueo se había enriquecido recibiendo una comisión de los cobros abusivos de impuestos de sus subordinados, pero está claro que se arrepintió de todo el mal que había hecho, y que Jesús le perdonó y otorgó la salvación eterna, como lo demuestra su declaración en el versículo nueve: “Hoy ha venido la salvación a esta casa”.

La intención de Zaqueo de deshacerse de la mitad de sus bienes en favor de los pobres, y de reparar el daño ocasionado a aquellos a los que hubiere defraudado, es una clara señal de que su arrepentimiento y conversión fueron genuinos. 

Por otra parte, la devolución a los perjudicados del cuádruple de la cantidad defraudada no era una simple ocurrencia de Zaqueo, sino que se basaba en los preceptos sobre la restitución de bienes adquiridos de manera ilícita. Pero vemos que Zaqueo no se conformaba con desagraviar a los que había perjudicado, limitándose a cumplir estrictamente la ley, sino que estaba dispuesto a ser más generoso y reparar el daño causado pagando más de lo que le correspondía, como si hubiese hurtado una oveja y después la hubiese vendido o degollado (Éx 22:1,9).

Éx 22:1,9; Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas… 9 En toda clase de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, sobre toda cosa perdida, cuando alguno dijere: Esto es mío, la causa de ambos vendrá delante de los jueces; y el que los jueces condenaren, pagará el doble a su prójimo.

Concluyo con la siguiente reflexión: salvo el pecado contra el Espíritu Santo, no hay pecados que el Señor no pueda perdonar, sin importar la gravedad de los mismos ni su cantidad. Por tanto, si nos arrepentimos y creemos en Jesús como nuestro Señor y salvador, Dios borra todos nuestros pecados y nos da una nueva vida, de modo que aquéllos son olvidados como si nunca se hubieran cometido. Pues bien, esto fue lo que le sucedió a muchos grandes pecadores, como los publicanos, pero a pocos escribas y fariseos, porque se consideraban justos y no quisieron arrepentirse.

¡Bendiciones en Cristo!

12/6/21

La oración sin arrepentimiento es vana

(Isaías 59)

INTRODUCCIÓN

En los capítulos 57 y 58 de Isaías Dios hace un repaso de los pecados de su pueblo. En el capítulo 57 condena la idolatría, y en el 58 rechaza el ayuno y día de reposo con que los hijos de Israel pretendían justificarse a sí mismos al tiempo que vivían impíamente, pecando contra Jehová y contra su prójimo. Pero aun en medio de tanta corrupción vemos que Dios no se limita sólo a condenar el pecado y advertir de sus consecuencias; también hace un llamamiento general al arrepentimiento y le recuerda a su remanente fiel las promesas de bendición y vida eterna.

En el capítulo 59 de Isaías, en el que se basa este estudio, Dios continúa con la denuncia a Israel, profundizando en su pecado. Pero, como es habitual en muchas profecías, Dios anuncia que tras un largo periodo de rebeldía y alejamiento, su pueblo se va a arrepentir y convertir, y entonces Él los visitará y salvará.

El capítulo 59 de Isaías puede dividirse para su estudio en tres partes, sin perjuicio de otras subdivisiones que cada cual estime convenientes: 1) La exposición del pecado de Israel (versículos 1 al 8); 2) Su arrepentimiento y conversión (versículos 9 al 15); 3) La venida del Mesías salvador (versículos 16 al 21).

EXPOSICIÓN DEL PECADO DE ISRAEL

La falta de respuesta de Dios a las oraciones

1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Ante la queja de los hijos de Israel de que sus oraciones no eran contestadas por Dios, Él les aclara que no es porque su poder se haya visto mermado (Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. He 13:8), o que se haya desentendido de ellos y no quiera escucharlos, sino que esa separación e incomunicación ha sido causada por su obstinada rebeldía, por persistir en su pecado, el cual es incompatible con la santidad del Señor.

Is 1:15-19; Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. 16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; 17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. 18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; 20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

Ellos pretendían obtener el favor de Dios a través de sus prácticas religiosas con apariencia externa de piedad, pero con un corazón endurecido y alejado de Él (Is 29:13); por eso no es de extrañar que Dios estuviera hastiado de tanta hipocresía. Era, pues, necesario que se arrepintieran y convirtieran al Señor, haciendo frutos dignos de arrepentimiento para obtener respuesta a sus oraciones. Por tanto, lo que verdaderamente revela el corazón de las personas son sus frutos (Mt 7:16-18).

Is 29:13; Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado…

Mt 7:16-18; Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

La acusación de Dios por sus pecados

3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. 4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. 5 Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán víboras. 6 Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos. 7 Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. 8 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.

Todo este catálogo de males en el que ha incurrido Israel es la consecuencia lógica de haber apartado su corazón de Jehová y confiar en vanidades que para nada aprovechan. Los seres humanos alejados de Dios son como muertos vivientes, que conociendo o no el rumbo de su camino, lo cierto es que se dirigen hacia su eterna perdición.

Cuando se pierde el santo temor y se abandona la corrección y disciplina del Señor, emerge de manera imparable la maldad, que está enraizada en el corazón del hombre natural caído de la gracia. Porque es en el corazón donde se incuban los malos pensamientos que dan lugar a todas las acciones dañinas y destructivas, a toda clase de pecados.

Mt 12:34-35; ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

Pr 3:5-7,11-12; Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. 7 No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal... 11 No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; 12 porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.

Esto es lo que sucedía con los israelitas en ese tiempo, gran parte de los cuales mentían y calumniaban, cometían hechos violentos y sanguinarios contra personas inocentes, y sus obras en general eran contrarias a la justicia, la verdad y la paz. ¡Más les hubiera valido seguir los sabios consejos de Salomón, inspirados por el Espíritu Santo!.

Pr 4:20-27; Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 21 No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; 22 porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. 23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. 24 Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. 25 Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. 26 Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. 27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.

RECONOCIMIENTO DEL PECADO Y ARREPENTIMIENTO

9 Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. 10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos. 11 Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros. 12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados: 13 el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.

Esta porción del texto indica un cambio, un punto de inflexión en la dinámica del comportamiento de Israel, al expresar en primera persona del plural con el pronombre “nosotros” el sentir colectivo del pueblo, el cual reconoce con tristeza su pecado y se arrepiente.

2 Co 7:10; Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

Al margen de su gran belleza poética, este texto de Isaías nos deja entrever un panorama desolador, en el que los valores morales y espirituales se habían corrompido en extremo. Eso acabó por generar una sensación de profunda oscuridad y vacío, de inseguridad, de infelicidad, y de estar esclavizados por los vicios y pecados con los que convivían, a pesar de su aparente libertad para satisfacer egoístamente sus deseos, sin tener en cuenta a Dios ni las necesidades del prójimo.

Ro 3:10-18; Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13 Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 su boca está llena de maldición y de amargura. 15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16 quebranto y desventura hay en sus caminos; 17 y no conocieron camino de paz. 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.

Como es sabido la historia se repite, y muchas veces los hombres no despertamos a la realidad y reaccionamos hasta que llegamos al borde del precipicio, hasta que la situación se vuelve completamente insostenible y nos damos cuenta de que la única alternativa que nos queda para salvarnos es asirnos desesperadamente a Dios como a un clavo ardiendo. ¡Cuántos problemas habríamos evitado si hubiéramos hecho caso pronto a Dios! Con todo, habrá merecido la pena pasar por amargas experiencias vitales, si éstas sirven para que nos volvamos al Señor.

Jer 14:19-21; ¿Has desechado enteramente a Judá? ¿Ha aborrecido tu alma a Sion? ¿Por qué nos hiciste herir sin que haya remedio? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí turbación. 20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado. 21 Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono; acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros.

Resultado final del proceso de alejamiento de Dios

14 Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. 15 Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho.

Cuando la maldad alcanza su apogeo y corrompe todos los estamentos de la sociedad a todos los niveles, desde las capas más populares hasta los gobernantes y los ricos y poderosos de la tierra, desde los ámbitos más privados e íntimos hasta los públicos y oficiales, entonces la verdad y la justicia son sistemáticamente pisoteados y no hay libertad ni paz auténticas.

Is 5:20; ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

Jer 9:3-4; Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová. 4 Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando.

En el cénit de la corrupción, aun las autoridades incumplen de forma selectiva y arbitraria sus propias leyes, o dictan leyes injustas y antinaturales que atentan contra las leyes de Dios (Sal 94:20-21). Actualmente ya no sorprende a nadie que muchos gobernantes y autoridades cometan prevaricación, malversación de caudales públicos, o se hagan ricos mediante el cohecho o soborno. También se observa un creciente abuso de autoridad y poder, menos equidad y justicia, más incumplimientos de pactos y promesas, continuas mentiras oficiales en las instituciones y a través de los medios de comunicación, una aplicación generalizada del repudiable principio de que el fin justifica los medios, etc.

Sal 94:20-21; ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades que hace agravio bajo forma de ley? 21 Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente.

Lamentablemente los dirigentes de las naciones a menudo incumplen el principal propósito por el cual Dios estableció las autoridades, pues no siempre castigan a los malhechores y defienden a los que hacen el bien (1 P 2:13-16). No obstante, siguiendo la voluntad de Dios debemos someternos a las autoridades y las leyes humanas, aunque nos cueste o no estemos de acuerdo con ellas; salvo que contradigan las leyes y mandatos divinos, en cuyo caso es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch 5:27-29).

1 P 2:13-16; Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, 14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. 15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; 16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.

Hch 5:27-29; Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, 28 diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. 29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

En todo caso, tal como nos advierte la Palabra, los cristianos tenemos que pasar por pruebas y aflicciones en este mundo, confiando en que el Señor nos va a ayudar a salir victoriosos (Jn 16:33). Es más, si queremos vivir piadosamente en Cristo Jesús vamos a padecer persecución (2 Ti 3:12-13); así que, cuando ésta nos sobrevenga no debemos sorprendernos ni avergonzarnos, sino gozarnos de ser partícipes de los padecimientos de Cristo, dando gloria a Dios por ello (1 P 4:12-13,15-16).

Jn 16:33; Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

2 Ti 3:12-13; Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; 13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

1 P 4:12-13,15-16; Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría... 15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; 16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.

SEGUNDA VENIDA DEL MESÍAS TRAYENDO SALVACIÓN A ISRAEL

16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia. 17 Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto, 18 como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa. 19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. 20 Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.

Ciñéndonos al anterior versículo 16, los dos principales objetivos de la segunda venida del Señor son: salvar a sus elegidos y establecer la justicia perdurable (Dn 9:24). La salvación es simbólicamente representada en la Palabra por un yelmo, y la justicia por una coraza; ambas piezas son parte de la armadura de Dios con la que nos debemos vestir los soldados de Cristo para librar la guerra espiritual que tenemos contra Satanás y sus huestes (Ef 6:10-18).

Dn 9:24; Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

La impiedad e iniquidad de Israel que se describe en el capítulo 59 de Isaías, no se limita a lo que el profeta podía observar y comprobar durante su vida terrenal, sino que trasciende a su época y se prolonga hasta los tiempos del fin. Es entonces cuando al remanente fiel de Israel se le caerá el velo y podrá reconocer al Mesías (2 Co 3:15-16); es cuando se arrepentirá con gran lamentación y llanto (Zac 12:10-11), reconciliándose con Él; y es también cuando el Señor responderá al clamor de su pueblo, defendiéndolo de sus enemigos y desatando su ira para juzgar y castigar a todas las naciones (Ap 6:15-17).

2 Co 3:15-16; Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.

Zac 12:10-11; Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. 11 En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén…

Ap 6:15-17; Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?

Pero este escenario pecaminoso descrito en Is 59:3-8 no es aplicable sólo a Israel, sino también a las demás naciones. ¿Acaso no refleja con exactitud lo que está sucediendo actualmente en el mundo? ¿No es un fiel retrato de estos últimos tiempos? Con sólo una breve meditación nos damos cuenta de la aceleración con la que avanza el mundo hacia la culminación de la maldad; por eso tengo la firme convicción de que la prometida segunda venida de Cristo va a suceder muy pronto.

Cuando el mal alcance su punto más álgido, la paciencia de Dios se agotará y Él intervendrá directamente para castigar a los culpables y restaurar la tierra en la que habitarán sus escogidos. Esto sucederá en un tiempo en que apenas habrá fe en la tierra (Lc 18:7-8), y en el que por haberse multiplicado la maldad el amor de muchos se enfriará (Mt 24:12-13). Para entonces ya casi nadie se atreverá a denunciar las injusticias ni habrá quien tenga carga por la tierra para interceder por ella y sus moradores (Ez 22:29-31).

Lc 18:7-8; ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Tardará en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

Mt 24:12-13; ...y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Ez 22:29-31; El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho. 30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. 31 Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor.

Y para rematar la situación, muchas y grandes naciones se reunirán en el Valle de Armagedón para luchar contra el Mesías cuando venga a instaurar su reino celestial; pero serán destruidas con tan sólo la palabra que sale de la boca del Señor (Sal 2:1-5; Is 63:3-6; Ap 19:19-21).

Sal 2:1-5; ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? 2 Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: 3 Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. 4 El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. 5 Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.

Is 63:3-6; He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. 4 Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado. 5 Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira. 6 Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre.

Ap 19:19-21; Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta... 21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

21 Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

El tiempo en el que Dios retomará su pacto con la nación de Israel, o más bien en el que establecerá con ellos un nuevo pacto (Jer 31:31-32), será después de que haya entrado a formar parte de su pueblo la plenitud de los gentiles (Ro 11:25-26), se complete el número de los que han de ser salvos (Ap 6:10-11), y el remanente de Israel se arrepienta y acepte a Jesús como el Mesías, tal como hemos visto en la mención que hice de Zac 12:10-11. Por tanto este pacto coincidirá con el inicio del reino milenial de Cristo.

Jer 31:31-32; He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.

Ro 11:25-26; Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. 27 Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.

Ap 6:10-11; Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

Como podemos ver en las dos porciones de texto siguientes, este pacto con los hijos de Jacob será a grandes rasgos prácticamente igual que el establecido con la iglesia del Señor, o muy similar; pues ya no tendrán que obsesionarse por la ley, sino dejarse guiar y obedecer al Espíritu de gracia.

Jer 31:33-34; Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Jl 2:27-32 (Hch 2:16-21); Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. 28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días... 32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Pero para que podamos disfrutar de todas estas bendiciones finales, antes tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados y entregar nuestra vida a Cristo, da igual si somos gentiles, judíos, o parte del futuro remanente de Israel.

Finalizo, pues, con esta conclusión, que enlaza con los versículos iniciales de este estudio, y que ha inspirado el título del mismo.

Que Dios lo bendiga, querido lector.